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Chasing The Sun.

Vitamina D y Piel

La mayor parte de los requerimientos de Vitamina D necesarios para el organismo se obtienen mediante su síntesis en la piel.  Se produce en la epidermis a partir del 7-Dehidrocolesterol cuando impacta la radiación ultravioleta solar en la piel transformándose en  vitamina D3 o colecalciferol; posteriormente se completa la síntesis de la vitamina D mediante procesos de  hidroxilación en hígado y riñón. Por otra parte, se puede obtener Vitamina D exógena a través de la dieta tanto de alimentos vegetales (ergocalciferol) como animales aunque esta vía supone menos del 10% del total. Sin embargo, esta obtención externa de vitamina D puede ser fundamental en situaciones en las que disminuye su síntesis endógena.

Es bien conocido el papel que desempeña la Vitamina D en la mineralización osteoarticular y la prevención de la osteomalacia y el raquitismo. Además, estudios recientes relacionan los niveles sanguíneos de Vitamina D con mecanismos de regulación inmunológica, el síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares e incluso se atribuye a esta vitamina un papel protector en el desarrollo de tumores de órganos internos.

En este periodo de confinamiento por la pandemia producida por SARS CoV-2, una de las principales preocupaciones es si realmente se habrán visto afectados los niveles sanguíneos de Vitamina D. Según numerosos artículos de investigación, ya existía una hipovitaminosis D generalizada en situaciones de normalidad antes del confinamiento. Si a esta situación se añade un confinamiento global prolongado que en la mayoría de las personas ha sobrepasado los 2 meses, es lógico pensar que los niveles sanguíneos de Vitamina D hayan sido insuficientes durante este tiempo ya que como se ha comentado anteriormente, el 90% de la síntesis de vitamina D se produce por el efecto de la radiación ultravioleta solar y la piel no ha estado expuesta al sol de forma natural durante ese tiempo y esto dependerá del tipo y lugar del confinamiento (piso, casa, jardín, presencia de terrazas,…).

En cualquier caso, para obtener niveles de Vitamina D diarios adecuados no se requiere gran exposición solar y va a depender del fototipo cutáneo (capacidad de respuesta  frente a la radiación UV mediante síntesis de melanina). Así,  las pieles más oscuras requieren mayor exposición solar que las pieles claras para producir la misma cantidad de vitamina D; por ejemplo, en época estival es suficiente exponer una pequeña zona de piel (antebrazos, manos, cara,…) aproximadamente durante 10 minutos en personas con piel  de fototipo intermedio mientras que serían suficientes 5 minutos de exposición solar en  personas de piel muy clara y 20 minutos en  las de piel muy oscura.

Por otra parte, la síntesis de la Vitamina D coincide con la síntesis de melanina, pigmento responsable del bronceado, de forma que cuando exponemos la piel al sol se inicia la síntesis de Vitamina D y a su vez la piel va adquiriendo un tono moreno. El problema es que de forma paralela también se producen daños en el ADN celular de las células epidérmicas que pueden producir quemaduras solares a corto plazo y se incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de piel a largo plazo. Además, tras este tiempo de confinamiento, la piel no está preparada para responder de forma adecuada a la exposición solar, ya que el freno a la exposición solar comenzó en marzo (invierno) cuando los niveles de radiación solar eran bajos, y nos encontramos ahora en el periodo de desescalada en el cual los índices diarios de radiación solar son mucho mayores.

Tras la situación dura que ha supuesto estar confinados por la pandemia por SARS CoV-2, se está observando en las fases iniciales de desescalada cierta ansia de recuperar la situación de normalidad previa al confinamiento y se ha observado cómo gran número de personas acuden a las playas y realizan actividades al aire libre en horas centrales del día, cuando el sol es más intenso y puede ser más lesivo.

Es fundamental ir recuperando la normalidad y que la piel vaya adaptándose al medio externo. La exposición solar es muy saludable y recomendable por la síntesis de Vitamina D y la mejora del estado de ánimo mediante síntesis de endorfinas pero deber ser gradual para minimizar el posible daño cutáneo y hay que tener en cuenta las medidas clásicas de fotoprotección conocidas (evitar exposición solar en horas centrales del día, cubrir con gorros, sombreros, cremas fotoprotectoras, etc.) especialmente cuando se vayan a realizar actividades al exterior durante tiempo prolongado.

Post publicado con la colaboración de la Dra. Maria Victoria de Gálvez Aranda, del Grupo Dermatológico Dr. Herrera.

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