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Cilismo Y Piel..

Sol, ciclismo y piel… sus beneficios y sus perjuicios

La práctica deportiva en general supone grandes beneficios para el organismo, ya que fortalece el sistema músculo-esquelético, mejora el riego sanguíneo, disminuye los niveles sanguíneos de colesterol e incrementa la capacidad pulmonar. Pero en esta ocasión, y por la especialidad médica que nos ocupa, vamos a hacer una paradita en el deporte que se realiza al aire libre, comentando los beneficios que tiene para nuestra piel pero también algunos riesgos de la suma ciclismo y piel. La doctora, María Victoria de Gálvez, dermatóloga especializada en investigación Fotobiología (enfermedades de la piel relacionadas con el sol y fotoprotección) ofreció hace unos días una charla sobre este asunto. Os ofrecemos un resumen de los pros y los contras de este tipo de deporte para nuestra piel.

Pro ciclismo y piel

El principal beneficio cutáneo del ciclismo se debe al efecto de la radiación solar que favorece la síntesis de la Vitamina D, lo que regula del sistema inmunológico, y mejora del estado de ánimo por liberación de endorfinas y serotonina.

Contra ciclismo y piel

Sin embargo, el exceso de exposición a radiación solar puede producir en la piel efectos negativos como sufrir quemaduras solares o lo que es peor, a largo plazo supone mayor riesgo de padecer un cáncer de piel.

Actualmente el cáncer de piel es el más frecuente en la población blanca y su incidencia está asociada a los hábitos de exposición solar. Se considera que la radiación ultravioleta solar es la responsable de más del 65% de los melanomas en el mundo y está demostrado que sufrir quemaduras solares en la infancia duplica el riesgo de padecer melanoma en los adultos.

Existen numerosos estudios que demuestran que las personas que realizan deportes al aire libre, como corredores, ciclistas, deportes náuticos, golf,… tienen mayor riesgo de padecer cáncer de piel.

El ciclismo amateur suele realizarse en horas centrales del día cuando la  irradiación lumínica solar es muy elevada y en el ciclismo profesional la exposición al sol aumenta con los entrenamientos y las competiciones, por lo que es muy frecuente observar quemaduras solares en los ciclistas y, además, los dermatólogos ven con cierta frecuencia casos de ciclistas profesionales que han desarrollado cáncer de piel en zonas fotoexpuestas.

Según, explica la doctora De Gálvez, un estudio sobre hábitos de exposición solar en ciclistas amateur realizado en Valencia, que trataba de cuantificar la radiación solar recibida utilizando dosímetros, reveló que las dosis de radiación solar que recibieron los ciclistas eran muy elevada, tanto en invierno como en verano (mayor en este último periodo); por lo que se recomendaba extremar las medidas de fotoprotección en este colectivo.

Prevención y protección

Para prevenir el daño fotoinducido es recomendable conocer aspectos básicos sobre la variación de  la radiación solar que alcanza la Tierra. El verano es la estación del año en la que se recibe más radiación solar, sobre todo en las horas centrales del día y en las zonas montaña. La presencia de  nubes puede dar falsa sensación de seguridad porque estas filtran la radiación infrarroja que es la que nos aporta el calor pero dejan pasar parcialmente las radiaciones ultravioletas solares. Además, la radiación solar es reflejada desde el suelo incrementando así la radiación solar directa que recibimos.

Para evitar los efectos negativos del sol, las personas cuentan con mecanismos de defensa naturales como la síntesis de melanina que produce el bronceado, el efecto protector de las zonas pilosas, engrosamiento de la piel o sistemas antioxidantes naturales.

Sin embargo, en situaciones de sobreexposición solar es conveniente reforzar la fotoprotección mediante hábitos saludables:

  1. Uso de sombras.
  2. Evitar la exposición solar en horas centrales del día.
  3. Utilizar ropas adecuadas con tejidos que eviten el paso de la radiación solar a la piel, a ser posible con factor de protección ultravioleta (UPF) mayor de 40 así como el uso de gorras, mangas específicas  y gafas de sol adecuadas.

Las cremas fotoprotectoras  deben aplicarse ampliamente en la piel fotoexpuesta y es recomendable el uso de cremas con elevado factor de protección solar (FPS) >30 y su reaplicación cada 2 horas aunque en competiciones de largas duración puede resultar realmente complicado.

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