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Tabaco Y Piel

El tabaco, muy malo para la piel, te damos unos consejos para dejarlo

Tabaco y piel, mala pareja… Que fumar es un hábito perjudicial para la salud es hoy día una idea compartida por la mayoría. Y por si queda alguna duda que nosotros podamos despejar, en este post te contamos por qué el tabaco es malo para la piel, además de para el sistema cardiovascular y respiratorio.

Precisamente, muchos de los perjuicios del tabaco en la piel se deben a que las sustancias que consumimos al fumar alteran la circulación de la sangre, lo que frena la llegada de oxígeno y nutrientes a las distintas capas cutáneas, provocando daños irreparables.

Cada cigarrillo que se consume acelera la degradación natural del colágeno y disminuye su producción, lo que reduce la elasticidad de la piel y aumenta la aparición de arrugas. Es decir, “¡fumar es el gran aliado del envejecimiento cutáneo prematuro!”, según advierte el dermatólogo Enrique Herrera Acosta.

La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) lo ha dicho por activa y por pasiva, es una realidad ineludible que el paso de los años se refleja en el aspecto de la piel, pero hay factores externos que aceleran el proceso de envejecimiento y entre ellos el tabaco es uno de los más dañinos. La buena noticia es que, si lo dejamos, las mejoras se empiezan a notar a medio plazo.

Tabaco

Además, fumar también afecta a la estética de la boca, al color de la piel que se vuelve más pálida, la nicotina provoca manchas en los dedos, produce deshidratación y el humo reseca la piel. De hecho, “los dermatólogos observamos que las arrugas de las personas que fuman son más gruesas y profundas, se ven mucho más”, asegura el doctor Herrera Acosta. Esto se debe a que el tabaco causa pérdida de Vitamina A, tan importante para la producción de colágeno y elastina para la piel.

El tabaco causa problemas de cicatrización y cáncer

Dejando a un lado los efectos que a muchos puedan parecer de índole más estética, fumar perjudica notablemente la capacidad de cicatrización y altera la fluidez de la circulación periférica. Por ejemplo, los expertos han constatado que los fumadores tienen más peligro de padecer el necrosamiento en las heridas que sufren o de las que resultan de operaciones quirúrgicas.

Algunos pacientes con tabaquismo presentan úlceras crónicas con una evolución muy complicada que, en ocasiones deriva en infecciones y problemas de movilidad.

El hábito de fumar afecta también negativamente a otras patologías cutáneas como la psoriasis, las alopecias, o hidradenitis supurativa, que empeoran debido al efecto del tabaco en el organismo.

tabaco y piel

Y, cómo no, llega el momento de hablar de la influencia del tabaco en los distintos tipos de cáncer de piel.

Se observan numerosos casos de cáncer en los labios por la acción continuada y repetitiva del acto en sí de fumar. Y es que los fumadores no solo tienen más posibilidades de sufrir cáncer de piel sino que los tumores de piel tipo no melanoma como el carcinoma epidermoide, son el doble de habituales en fumadores.

5 consejos alimenticios para ayudarte a dejar de fumar.

Si has llegado hasta aquí leyendo, igual te has planteado dejar de fumar o motivar a otros para que lo hagan, así que relajamos un poco y te vamos a dar algunos consejos alimenticios para ayudarte a dejar de lado este mal hábito de fumar. Con la inestimable ayuda de nuestra nutricionista, María Onieva Moreno, aquí tienes:

  1. Consume más frutas con vitamina C – kiwi, naranja, mandarina, pomelo, fresas y mango-. Las concentraciones de vitamina C en sangre son menores en fumadores. Aumentar su consumo restablece “la capacidad reactiva de la microvasculatura coronaria y la reserva coronaria”.
  2. Debes tomar diuréticos – alcachofa, espárragos, piña, arándanos -, para eliminar las toxinas acumuladas durante la etapa de fumador.
  3. Si has dejado de fumar, seguramente te entre mucha hambre, por la ansiedad, lo que puede desembocar en un aumento de peso. Así que recurre a alimentos como los pepinillos en vinagre, manzana, zanahoria, puñado de frutos secos (nueces y anacardos), para calmar los momentos de picoteo.
  4. Opta por alimentos de bajo valor calóricos; puedes acompañar la carne, pescado o huevo con ensalada de lechuga o espinacas, queso fresco, cebolla y zanahoria.
  5. Es muy importante beber mucha agua y realizar ejercicio físico a diario. Con el agua contribuirás a rehidratar el cuerpo y favorecer el funcionamiento del sistema renal y con el ejercicio oxigenas la sangre y reduces los periodos de ansiedad.

 

 

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