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Qué son los eczemas

Los eczemas son una de las causas más frecuentes de consulta en el día a día del dermatólogo. El eczema generalmente se manifiesta por picor y zonas de piel irritada. Los dos tipos más frecuentes de eczema (excluyendo el eczema atópico) son el alérgico y el irritativo. Se producen por el contacto con diferentes sustancias a las que nos podemos hacer ‘alérgicos’ por su uso repetido asociado a una predisposición personal; o, lo que suele más frecuente, que por el contacto y uso continuado de una sustancia esta nos irrite la piel. De esta forma, los síntomas suelen limitarse a la zona de contacto con la sustancia en el eczema irritativo (por ejemplo: las manos que se pueden irritar por el uso de detergentes), mientras que en el alérgico pueden aparecer síntomas en otras zonas del cuerpo por un mecanismo inmunológico (por ejemplo: cuando aparecen síntomas inicialmente en los lóbulo de las orejas por la alergia al níquel de los pendientes, y con el paso del tiempo el eczemas se muestra en manos, abdomen, etc). Para el correcto diagnóstico de los eczemas es fundamental que nuestros profesionales, en colaboración con el equipo de alergología, realice las pruebas epicutáneas, en las que se podrá determinar en un porcentaje muy alto de los casos el origen alérgico o irritativo, y en ocasiones tras un estudio detallado el origen del problema.

Existen otros eczemas como el numular, dishidrótico o pomfolix, seborreico, etc que obedecen a diferentes causas, si bien el manejo y tratamiento es muy similar.

Tratamiento

El pilar fundamental del tratamiento es evitar el contacto con la sustancia a la que se es alérgico o evitar el contacto con la sustancia irritante. Esto en ocasiones origina problemas laborales, considerándose como una dermatosis profesional (por ejemplo: cirujanos con alergia a los guantes de látex, trabajadores de la construcción con alergia al cemento, peluqueros con alergia a los tintes del cabello). Para aliviar los síntomas se pueden usar corticoides tópicos e inhibidores de la calcineurina (pimecrólimus y tacrólimus). En casos más avanzados ofrece buenos resultados la fototerapia, especialmente para el control del picor y la inflamación. En brotes severos se debe recurrir generalmente a inmunosupresores como ciclosporina en periodos cortos.